¡Viva el Wolframio!

Filamento de wolframio en una lámpara halógena

Con 74 como número atómico el Wolframio está  presente en la punta de los bolígrafos y en los filamentos de las bombillas incandescentes. Y desde que me contaron que había sido descubierto por un español se convirtió en mi elemento favorito.

Corría el año 1777 cuando el ministro de marina de Carlos III , Pedro González de Castejón, maquina un plan para averiguar como los ingleses fabricaban sus cañones navales. 

En ese plan la marina pondría un técnico en lo suyo y la Real Sociedad Bascongada de Amigos del Pais un científico.

El científico elegido para la misión fue Juan José Delhuyar que había estudiado en París diversas disciplinas científicas y que se embarcó en un periplo por otras instituciones europeas para adquirir los conocimientos requeridos para la misión.

En 1783 se suspende la operación de espionaje y Juan José se incorpora al Real Seminario de Bergara donde ya se encontraba su hermano Fausto. En pocos meses con todo lo aprendido en su viaje por Europa los hermanos aislaron el Wolframio.

Bibliografía:
Los hermanos Juan José y Fausto Delhuyar Lubice y el aislamiento del wolframio metal“, Palacios Remondo, Jesús; Fundación Ignacio Larramendi; Biblioteca Virtual de Polígrafos
(PDF descargable)

“Bicentenario del wolframio (1783-1983). Homenaje a los hermanos Elhuyar”; V.V.A.A
Editorial: Gobierno Vasco, San Sebastián, 1983
ISBN:84-500-8841-0

Los principios de la termodinámica.

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¿Qué hace la ESA?

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha publicado un pdf destinado a que el público, todos nosotros :-), conozca en qué se gasta nuestro dinero. Lo puedes descargar en este enlace:

https://esamultimedia.esa.int/multimedia/publications/Discover_ESA/Discover_ESA_ESP_LR.pdf

Te lo pongo como imágenes por si sólo quieres echarle un vistazo.

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Gertrudis de la Fuente, la bioquímica que investigó el caso del aceite de colza

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Marta Macho-Stadler, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Gertrudis de la Fuente Sánchez nació en Madrid en 1921. Su padre era maquinista de ferrocarril y su madre, ama de casa. Cuando tenía seis años, la familia tuvo que trasladarse a Estación Arroyo-Malpartida por el trabajo de su padre. En aquel poblado ferroviario de Cáceres, y a pesar de sus grandes capacidades, Gertrudis solo pudo cursar la enseñanza básica que estaba destinada a las niñas. Su objetivo primordial era educar a las jóvenes “para ser buenas amas de casa, atender al marido, coser bien y hacer buenos remiendos”.

(más…)
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Meitnerio viene de Lise Meitner

Un resumen de la biografía de Lise Meitner. Quien dió una explicación teórica a la fisión nuclear. Ser mujer y judía en la Alemania nazi hizo que sus méritos científicos no fueran reconocidos con el premio Nobel… y que tuviera que huir de Alemania.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-41610091?SThisFB&fbclid=IwAR1nDjB4qXPAmzzYAHcn2wrRzdZZ9X-Im8LDfVvs_PTXGUQgqQ7Z-YWzsAI

El “Síndrome Tóxico”. España 1981


Fuente: Diario de Madrid [CC BY 4.0]
Villa de Vallecas abre un espacio en memoria de las víctimas del Síndrome del Aceite Tóxico

Continúa sin saberse que sustancia del aceite adulterado fue la causante del síndrome. Pero se tiene claro que fue provocado por el consumo del aceite. 25.000 personas se vieron afectadas muriendo unas 300. Los supervivientes arrastraron desde entonces diversas enfermedades y se calcula que con el paso del tiempo la cifra de fallecidos se puede elevar a los 1000.

En 1981 estaba prohibida la comercialización del aceite de colza para el consumo humano. Pero si estaba permitido su empleo para usos industriales. Y para evitar que este aceite industrial se derivara al mercado alimentario se le añadía una sustancia que le daba mal sabor.

Ese año alguien pensó que si le quitaba esa sustancia al aceite industrial y lo vendía a precio de aceite de oliva se podría sacar un buen dinero y no dudó en hacerlo. El aceite de colza es apto para el consumo humano, pero la sustacia utilizada para darle mal sabor o alguna de las que se formaron cuando los desaprensivos intentaban eliminarlas eran tóxicas. Se desconoce cuanto dinero ganó pero destrozó la vida de 25.000 personas.

https://www.chemistryworld.com/podcasts/aniline/3010365.article

Plataforma Síndrome Tóxico – Seguimos Viviendo

“El Confidencial”: Aceite de colza: la intoxicación que se descifró como en ‘House’

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Ciencia en el parlamento

Está en marcha una iniciativa ciudadana independiente dirigida a que el conocimiento científico sea una de las fuentes de información que utilicen los parlamentarios durante su labor legislativa.

Logotipo de la iniciativa que enlaza con su web.

No se trata de que los parlamentarios legislen a favor de la ciencia, sino de que legislen sobre cualquier tema con información científica sobre el mismo.

No es una iniciativa pionera en el mundo, muchos parlamentos de todo el mundo cuentan con oficinas que elaboran documentos en los que se condensa el conocimiento científico sobre temas de interés para los parlamentarios. Y que ellos utilizan para formarse una opinión sobre las propuestas políticas  que debaten en las sesiones parlamentarias.

Estos documentos son públicos y también son muy interesantes para ciudadanos preocupados por temas de actualidad. Ejemplos de estos documentos los puedes encontrar en: POSTnotes (https://www.parliament.uk/mps-lords-and-offices/offices/bicameral/post/publications/postnotes/) y en NOTAS INCyTU (https://www.foroconsultivo.org.mx/INCyTU/index.php/notas).

La iniciativa nació en enero de 2018 y en febrero de 2019 consiguió que la mesa de parlamento acordara la creación de una oficina de asesoramiento científico que ahora tendrá que esperar a la próxima legislatura. La noticia en la prensa: https://www.abc.es/ciencia/abci-congreso-aprueba-formar-oficina-asesoramiento-cientifico-201902282155_noticia.html

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El Escéptico Digital – Edición 2019 – Número 273 – II Época

EDITORIAL
  Escribo estas líneas tras ser conocedor del contenido de varios grupos de “terraplanistas” en la popular red social “Facebook”. Hasta ayer pensaba que el número de personas que defendían que la tierra es plana era meramente anecdótico, aunque con mucho éxito en los noticieros digitales que abusan del “clickbait” (ese titular que llama tanto la atención a tu curiosidad, que acabas pinchando en él, con el desengaño de que la noticia no es tan sabrosa como la pintaban).

Me pregunto hasta dónde puede llegar esta broma, en qué momento una creencia estúpida (para los tiempos que corren) deja de ser inocente y se puede convertir en algo peligroso. Me pregunto cómo identificar con antelación los peligros de toda idea estúpida antes de que se expanda como la pólvora.

Hace ahora diez años, publicábamos un brevísimo escrito del filósofo Mario Bunge donde reclamaba a los escépticos una mayor dedicación a temas de mayor calado que los extraterrestres o el Big Foot, como es la teoría económica. Se preguntaba por qué el mundo que aparecía en las revistas escépticas, lleno de criaturas imposibles y extrañas naves, era muy distinto a la realidad. Por qué los autores no se dedicaban a desmontar los lemas de Keynes y sus sucesores. Dedicar tiempo a buscar las huellas de un mono peludo que nadie ha visto es, quizás, dedicarle demasiado esfuerzo a nada.

Por supuesto, algunas ideas parecen más peligrosas que otras. Pero la aparentemente inocua creencia en extraterrestres ha demostrado no ser tan inocente para mucha gente, llegando al extremo de acabar con sus vidas con la vana intención de llegar a otros mundos.

Si algún día esta moda de la tierra plana tiene algún recorrido mayor, pensaremos que debimos hacer algo en su momento para cortar el mal de raíz. Pero tampoco podemos escandalizarnos por todas las ideas simplonas que, en su mayoría, dejarán de escucharse dentro de poco.

Es una paradoja constante en el mundo del escepticismo. Lo estamos viendo en la larguísima lista de pseudoterapias que han elaborado de forma conjunta el Ministerio de Ciencia y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Estoy seguro de que algunas de esas falsas terapias surgen de alguna idea simplona, casi inocente, que no parece dañar a nadie. Pero que, con el tiempo, acaban siendo un jugoso negocio para embaucadores. En algún momento alguien debió cortar de raíz esa bobada, por el bien de todos.

El número de ideas peregrinas aumenta, es mucho mayor que el esfuerzo que podamos hacer por ir desmintiéndolas una a una. Por eso debemos usar una regla simple, que el peso de la prueba ha de caer en la persona que realiza la afirmación. Así, de una tacada, el gobierno ha catalogado a 73 pseudoterapias de las que no se ha encontrado ningún intento serio de demostrar sus supuestas propiedades. Por delante aún tiene una lista igual de extensa, pero también tiene la tarea más dura: hacer entender a los ciudadanos de cómo funciona este mecanismo. Se debe trasladar de las campañas de concienciación a los planes de estudios, y conseguir ciudadanos que puedan defenderse intelectualmente del bombardeo masivo de argumentos falaces.

Estamos indefensos, y el bombardeo de bobadas no ha hecho más que empezar.

Jorge J. Frías Perles

Presidente
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

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¿Aviones misteriosos que nos fumigan en secreto? Los ‘chemtrails’ no existen

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Lux Blue / Shutterstock

Enrique Sánchez Sánchez, Universidad de Castilla-La Mancha

A raíz de un tuit de una presentadora de RTVE, ha resucitado la polémica de las estelas de condensación. Hablamos de las líneas rectas que aparecen en el cielo (contrails, en inglés, abreviatura de condensation trails). Estos cristales de hielo aparecen en ciertas condiciones de temperatura, viento y presión (que no siempre se dan) que condensan el vapor de agua que expulsan los aviones al moverse.

Algunos han planteado que estas estelas puedan contener, de manera deliberada, productos químicos (chemtrails). Los objetivos serían variados: desde envenenar a la población y producir esterilidad a alterar el clima.

Esto no tiene ninguna base científica. Todos los estudios llevados a cabo por instituciones relacionadas con la atmósfera, como centros meteorológicos, apuntan a la inexistencia de este fenómeno.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha publicado numerosas reseñas sobre el asunto, que no dejan lugar a dudas sobre la inexistencia de los chemtrails.

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Algunas consideraciones sobre el whisky sintético

El 22 de febrero se publicaba el suplemnento “Papel” del diario “El Mundo” (https://www.elmundo.es/papel/gastro/2019/02/22/5c6eabc5fc6c837e048b4580.html) un artículo dedicado a la llegada al mercado del primer whisky 100% fabricado en laboratorio.Y no puedo dejar pasar la ocasión para hablar de química.

Desde un punto de vista químico el whisky es una disolución acuosa de muchas sustancias diferentes. Hasta ahora para llegar a esa disolución se utilizaba un procedimiento que denominaremos como “tradicional”. Esta empresa dice haber llegado a la misma disolución por otro precedimiento que denominaremos “de laboratorio”.

El procedimiento de laboratorio consistiría en: 

  • analizar el whisky que se quiere imitar para determinar que sustancias se hallan disueltas y en que concentración.
  • obtener esas sustancias de algún lado y
  • mezclarlas en las proporciones adecuadas

De hacerlo todo bien el producto de laboratorio debería ser indistinguible del tradicional pero la tarea no es fácil y voy a intentar explicar las dificultades.

El whisky es una mezcla de muchas sustancias diferentes. Determinar cualitativamente (que sustancias hay) y cuantitativamente (cuanto hay de cada una) no es una tarea sencilla. Es muy posible que solo se sea capaz de determinar los componentes principales.

La segunda dificultad sería disponer de esas sustancias para poder mezclarlas. Me explico, no es un secreto que los ingredientes principales son el agua y el alcohol etílico, ambos son fácil de obtener y no tendríamos problemas para disponer en el laboratorio de una botella con agua y de otra con alcohol etílico con las que empezar a preparar nuestro whisky 🙂 pero aislar todos y cada uno de los componentes restantes sería otro cantar.

Resumiendo, la idea es muy atractiva, al menos para un químico 😉 . Y si se domina la técnica permitiría tener un gran control para adaptar el sabor del producto al interés comercial del fabricante.

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